‹ Reseña Histórica
Presbitero Luis María Murcia Riaño »

Sacerdote insigne, verdadero apóstol de los niños, nace el 13 de Marzo de 1903 en la ciudad de Bogotá; fueron sus padres Pable E. Murcia y Mercedes Riaño Murcia.

Inicia sus estudios secundarios en el Instituto de la Salle en 1912, graduándose de Bachiller en 1919.

Ingresa a la Universidad Nacional donde se graduó en Derecho en el año de 1925; viaja a París a la Universidad de la Sorbona y a la Universidad de Altos Estudios Diplomáticos en el año de 1926, doctorándose en Derecho Internacional en 1928.

Regresa a Bogotá donde ejerce; y en 1931 en nombrado Secretario de Hacienda.

En 1935 viaja a Europa al Congreso de la JOC en Bruselas, invitado por su fundador Monseñor Joseph Carijn.

En febrero de 1942 viajó a Santa Tecla (San Salvador) e ingresa al Seminario de Padres Salesianos, pues pensó hacerse sacerdote de esta Comunidad.
Cambia de parecer y en los primeros días de Octubre de 1942 viajó a Montreal, Canadá e ingresa al gran Seminario de Montreal para hacer su teologado, siendo ordenado sacerdote por Monseñor Miguel Dario Mirando Obispo de Hulansingo.

Ingresa el 6 de Diciembre de 1945 como miembro principal de la Junta Directiva del Instituto Cristiano San Pablo.

En 1946 es nombrado Administrador del Instituto por la Honorable Junta Directiva. Administración que fue una de las más fructíferas y positivas que haya tenido la institución.

En junio de 1950 se adquiere el predio denominado “Las Mercedes” en el municipio de Madrid.

En Octubre del mismo año sale para el Canadá, pasa a Bélgica, Francia, Italia, Suiza, España y Portugal, ampliando su recorrido por la América del Sur, llegando al Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Perú y Ecuador, donde visitá a los Centros de Educación para la infancia. De la experiencia de ese largo viaje nació la Ciudad del Niño y de la Niña.

Muere el 31 de Agosto de 1960 en Puente Nacional, en el Hospital de las Hermanas Terciarias Capuchinas el día miércoles a las 10:00 p.m. dejando una huella imborrable de nobleza, de grandiosidad de espíritu y de amor por la niñez.