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Comó Surgió la Ciudad del Niño »
LUIS MARÍA MURCIA, Pbro.

Para una comunidad numerosa se imponían las normas de todo plantel: Campana, fila, vigilante, silencio, horario fijo, etc. La obra desembocaba así, forzosamente, en un Internado que, no habiendo de tener interrupción alguna para los chicos que no tenían ningún medio familiar que les recibiera los domingos y en las vacaciones, me pareció habría de serles muy duro.

Comprendí entonces muy fácilmente todas las críticas que se han hecho a los así los tradicionales, donde la personalidad del niño se deprime necesariamente.

Llegué a la conclusión de que la institución debía fraccionarse en casas - hogares, como lo había hecho con tanto éxito Monseñor Flanagan en Boy s Town.

Por otra parte había probado todos los graves inconvenientes que tiene una obra enclavada, en el centro de la ciudad. Comprendía que una de las condiciones esenciales para el éxito de una obra educativa de niños que han de pasar todo el tiempo en la institución, era la de que estuviera ubicada en el campo, donde se pudiera?, disponer de amplios espacios para los juegos y deportes, donde se pudiera cultivar la tierra, disfrutar del sol y el aire puro, de los árboles y las flores.

Estas ideas, ampliamente compartidas por la Junta Directiva del Instituto, nos llevaron a adquirir en Junio de 1950 el predio denominado *Las Mercedes* en el vecindario de Madrid, el cual tiene una extensión de 76 fanegadas. Este predio satisfacía la mayor parte de nuestras aspiraciones: proximidad a Bogotá (25 minutos en automóvil); fácil acceso por carretera; ambiente pintoresco, etc.

Cuando la adquisición de este terreno me hizo ver próxima la realización de mi ideal, emprendí un viaje por Europa, Norte y Sur América para ver de cerca las más afamadas instituciones de asistencia infantil, aprovechar de sus experiencias y disminuir el margen de equivocaciones e improvisaciones.

En Octubre de 1950 partí para el Canadá (por ese entonces se había cerrado la entrada a los EE. UU.) En el nuevo estilo encontré en el Canadá a Bosco Ville. De allí pasé a Bélgica donde encontré admirablemente realizado el ideal que bullía en mi mente, en las magníficas obras de la Cité de l Enfance de Marcinelle y Le Foyer des Orphelins de Molembeck. En Bélgica pude estudiar también de cerca los métodos de los universalmente afamados Establecimientos de Molí, para la reforma de muchachos difíciles.
De Bélgica pasé a Italia donde me deleité visitando su maravillosa República de Ragazzi de Santa Marinella. Este viaje de estudio lo continué por Suiza, Francia, España y Portugal y luego vine a la América del Sur, donde lo verdaderamente aleccionador se encuentra en el Uruguay, país que marcha a la cabeza de las demás naciones latinoamericanas en materia de asistencia infantil y donde casi todas sus instituciones de esta índole están organizadas a base de fraccionamiento en casas-hogares, como las Colonias de Suárez, Santa Lucía, etc.

A mi regreso a Bogotá, participé en la H. Junta Directiva mis observaciones, las cuales fueron atentamente estudiadas, acordándose entonces que las nuevas construcciones para el Instituto se realizaran conforme al plan de ciudad.

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